En los países en vías de desarrollo la mayoría de las talas se destinan a leña y el destino más común es calentar, iluminar y cocinar. Un tercio de la humanidad no tiene acceso a las fuentes tradicionales de energía, con lo que para satisfacer sus necesidades tienen que recurrir a los bosques, una pequeña parte recurre a los combustibles fósiles como el keroseno o el gasoil, pero supone un coste muy alto para la mayoría de la población.

Una de las primeras consecuencias es la desforestación en diversas zonas del planeta, sobre todo en África. Un hecho constatado es que el consumo de leña aumenta proporcionalmente a la población mundial lo que provoca no sólo la deforestación sino también las emisiones de efecto invernadero, lo que nos lleva a la desertificación y contribuye al cambio climático.

Millones de mujeres caminan diariamente kilómetros y kilómetros en busca de leña para cocinar. Las cocinas solares liberan a las mujeres de esta enorme carga y les permiten disponer de este tiempo para otras actividades, en unas sociedades de fuerte raíz tradicional, donde las mujeres desarrollan la mayor parte de las labores familiares y productivas.

Desde el Área de Cooperación internacional de la Fundación Desarrollo Sostenible, creemos que con la difusión de Cocinas Solares, podríamos frenar este proceso, iniciar e impulsar un desarrollo sostenible en zonas del planeta donde actualmente las carencias son notables. Nos hemos planteado el continente africano ya que es donde se está padeciendo la desforestación con más intensidad y rapidez.

Apostamos por el uso de las cocinas solares ya que están alimentadas por sol, que es una fuente de energía limpia, de coste cero e inagotable, concretamente la alta irradiación solar en África convierte a este continente en uno de los candidatos propicios para el desarrollo de este proyecto.


Una cocina solar
puede evitar la recolección de una tonelada de madera y leña al año, de forma que se evita la emisión a la atmósfera de 1,8 toneladas de CO2, similar a lo que se emite desplazándonos 15.000 kilómetros con un coche diesel estándar o 8.000 km en avión. Por lo tanto, la amplia utilización de cocinas solares contribuye a la reducción del cambio climático.

El objetivo de la madera talada es, en su gran mayoría, la cocina. Es por esto que FDS plantea a través de este dossier la posibilidad de combinar la energía del sol con las necesidades de la población, planteando la posibilidad de distribuir COCINAS SOLARES que evitarían tanto la tala como los grandes desplazamiento de la mujeres así como mejoraría el nivel de vida de la zona y contribuiría a la instrucción de la población en el montaje, funcionamiento y utilización.

Dichas cocinas son fácilmente transportables, pesan poco resultan muy económicas, de simple tecnología y fácil montaje. Se prevé que un usuario del proyecto amortice el precio de la cocina en un mes de uso, ya que el ahorro de la leña que compraban o el ahorro de tiempo en recogerla son importantes, y ese tiempo lo pueden dedicar a otras actividades.

Otro de los problemas que solucionarían las Cocinas Solares es la purificación del agua. Microbios de enfermedades y contaminación fecal en el agua son las mayores causas de enfermedades en los países en vías de desarrollo. No es un hecho muy conocido que cocinar el agua a temperatura de pasterización (65 grados Celsius) por 5 minutos es suficiente para matar los microbios. Hervir el agua no es realmente necesario y requiere más del doble de la cantidad de energía con lo que estaríamos evitando enfermedades a causa de la ingesta de aguas no depuradas, la temperatura que alcanza es suficiente para pasteurizar el agua y convertirla en apta para el consumo.

Conjuntamente con el uso de las Cocinas Solares, proponemos la activación de talleres/cooperativas donde los autóctonos puedan formarse para usar y construir las cocinas y utensilios que usaremos en ellas, como cacerolas, ollas, cazos..con lo que crearíamos puestos de trabajo e impulsaríamos la economía en la zona.