En energía ya nada será igual después del 26 J

Por Domingo Jiménez – Presidente de Fundación Renovables, y Patrono de la Fundación Desarrollo Sostenible

top

Y depende de nosotros, de los ciudadanos, conscientes de lo que la energía significa para nuestro futuro el que este cambio inexorable sea para bien.

Ya nada será igual porque no va a haber un Gobierno que detente una mayoría en el Parlamento y por tanto la Cámara que realmente nos representa a todos los que hemos ejercido el derecho a voto tendrá capacidad legislativa para generar el marco legal necesario y adecuado que nos permita tener una nueva política energética que garantice un futuro mejor para una mayoría creciente de los ciudadanos y con ello mejor calidad de vida.

Una nueva política que inexorablemente debe asegurar una racionalización de la demanda, con una reducción suficiente de nuestros consumos, empezando por los innecesarios, que son muchos, y una optimización de la oferta energética que esté basada en la generalización de las energías de fuentes renovables.

Podemos conseguir una España en la que nuestros consumos energéticos en los próximos 30 años, el llamado horizonte 2050, se reduzcan casi a la mitad y que prácticamente el 100% de nuestra energía proceda de fuentes renovables, y con ello acercarnos a las emisiones cero y así a una mínima contribución al incremento del cambio climático y aproximarnos de esta manera a esta España Solar en lugar de a la “España, todo un solar”.

Y, para empezar, la energía debe ser un referente en nuestro ejercicio democrático de votar para conseguir que en el Parlamento estén partidos realmente comprometidos con un escenario energético con futuro. Es básico para el verdadero empoderamiento energético de los ciudadanos.

Hay que hacer “la prueba del algodón” en materia energética a los partidos políticos y favorecer aquellos con compromisos claros con:

– Un nuevo sistema energético, con una transición energética y una hoja de ruta que nos dirija hacia un modelo energético basado en la eficiencia, el ahorro y la generalización de las renovables, para contribuir a la mitigación del cambio climático y con ello de la contaminación urbana.

– Un sistema con el ciudadano en el centro, lo que permite el acceso universal a la energía como derecho y la desaparición de la pobreza energética como lacra social, y que promueva el autoconsumo.

– Un calendario o fecha tope para el cierre de las centrales nucleares.

– La potenciación del transporte público y la generalización de los vehículos eléctricos dentro de un nuevo modelo de accesibilidad y movilidad urbana sostenible.

No es mucho pedir ¿verdad?

acampada